28/7/14

Reseña: La Rueda del Tiempo de Sofía Olguín

He leído La Rueda del Tiempo de Sofía Olguín gracias al Booktour que organizó el blog Book Around the Magic World. La experiencia ha resultado muy grata y desde ahora voy a tener en la mira todo lo que salga de la pluma de esta autora. 



Sinopsis:Aunque lo ve todas las noches, Andrés no sabe dónde está Agustín. Perdido entre las telarañas de su pasado, sumergido en los recuerdos, adormilado por los medicamentos psiquiátricos. El tiempo, en la sala de Salud Mental donde ambos —enfermero y paciente— comparten las noches, parece transcurrir más lentamente. El tiempo corre, tropieza, asusta, traiciona. El tiempo de Andrés y Agustín ya no es tiempo. Quizá, puedan atraparlo juntos y encerrarlo en un pastillero, para que nunca más se les escape.
Género: Romántico LGBT (Gay) 
Páginas: 35 
Editorial: Autopublicación

La Rueda del Tiempo es un relato que en treinta páginas es capaz de hacerte vivir la relación entre Andrés, un enfermero, y Agustín, un paciente de la sala de salud mental. Con este preámbulo uno puede imaginarse mucho drama.

Yo afortunadamente me acerqué al texto sin saber qué iba a encontrar. Sabía que era literatura LGBT, sabía que Sofía Olgúin no escribe cualquier cosa porque la sigo en facebook y sé que defiende unos criterios a la hora de escribir historias sobre relaciones hombre/hombre que comparto y agradezco. Así que simplemente me dejé llevar por el texto y resultó algo novedoso. 



He dicho que el texto te hace vivir la relación de los protagonistas porque te lleva a experimentar el enamoramiento progresivo de Andrés por Agustín, su deseo creciente por aquel "pecoso" y a estar con él cuando opta por amar a alguien que no viene solo, sino que trae consigo una enfermedad y una de las peores. 

Lo más interesante de este relato es la manera como está construido.  Andrés es nuestro narrador y tiene algo de poeta, no sólo por los poemas que incrusta en el relato, sino por su prosa bonita y llena de imágenes evocadoras, me encantaron las imágenes.

El relato no es lineal y eso me confundió un poco. Se pasaba del presente al futuro (¿o es del presente al pasado?) sin avisar. Al final pude hacerme un esquema en la cabeza, me pareció que este dar saltos hacia adelante y hacia atrás era como contemplar Flashback concatenados unos a otros con sutileza, me recordó un poco al manga y anime de Fruits BasketAunque al principio esto me estresó un poco,  al final estaba convencida  de que una narración lineal no hubiera tenido tanto encanto y no sería La Rueda del Tiempo. 

Me gustó la personalidad de Andrés, me gustó su sensibilidad, su moral y su sensualidad. Agustín es como dos personajes en un sólo paquete,  uno cuando está enfermo y otro cuando se siente bien, uno es un pajarillo herido y el otro es un joven alegre, juguetón y a veces provocador.

A Agustín no lo conocemos por dentro, lo conocemos a través de Andrés, de lo que Andrés ve que hace, de lo que Andrés le escucha decir y de lo que Andrés se imagina que hay dentro de su prisión mental.  Aún así terminamos pensando que le hemos visto por nosotros mismos y el final del libro, donde cambia la narración, es como si tomáramos nosotros la iniciativa de ver con nuestros propios ojos aquella pareja, entonces somos testigos de un gesto que resume el corazón de Agustín.

También me resultó muy agradable que tuviera pocas descripciones, que fueran hechas casi sin querer, que los personajes secundarios fueran dibujados con unas cuantas palabras y que estas resultaran suficientes para conocerlos e integrarlos a toda la historia. 

En fin, el relato me ha fascinado, las lágrimas se quedaron guardadas mientras leía emocionada y esperaron a que estuviera escribiendo esta reseña para salir, porque lo que se nos describe es un drama. Cuando vi que se trataba de un muchacho en un psiquiátrico me preguntaba qué tipo de enfermedad tendría. Como Andrés lo describía aislado, pensé que podría ser autismo, por supuesto que me sentí identificada de inmediato. Luego vi que no, que se trataba de algo peor. 

Aunque nos cuenta una historia capaz de desgarrarnos el corazón, Sofía ha construido su relato sin quedarse en la tragedia, sin explotar nuestros sentimientos y sin darnos falsas esperanzas. Sólo nos cuenta lo suficiente para que nos demos cuenta del drama que hay detrás de las palabras de Andrés, del gran reto que representa su relación con Agustín, una relación en la que atreverse a seguir juntos es ya la mayor muestra de amor, no nos  machaca el corazón acentuando la tragedia. 

Su estilo me ha chocado, en buen plan, debo decir que me sorprendió. Los modismos argentinos pude adivinarlos por el contexto, algunos los anoté para investigarlos pero no me impidieron comprender la historia y era divertido imaginar a Andrés hablando con el acento del Ché.


Recomiendo esta historia a todos, incluso si no les atrae la homoerótica. Se lee rápido porque, además de ser breve, te atrapa fácilmente. Conmueve y te hace pensar en que vale la pena ser alguien capaz de tender la mano a otro y que el amor no es sólo decir que quiero,  sino el terrible reto de aceptar a otra persona con todo el infierno y el cielo que pueda tener dentro.




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