30/5/14

Drama: Síndrome de Asperger, empleo del tiempo y eficacia

Uno de los temas recurrentes en este blog es el Síndrome de Asperger, principalmente porque yo he nacido con esta condición. También porque tengo la esperanza de que mi experiencia pueda interesar o ayudar a alguien que ha sido diagnosticado, que tiene un familiar o que es maestro de alumnos con este síndrome.



Normalmente escribo de manera positiva porque para mí descubrir que era Asperger resultó ser una buena experiencia, pero fue la calma que vino después de la gran tormenta que representó una depresión severa que casi me cuesta la vida. Así que si he dado la impresión de que ser #Aspie es fácil ha sido porque ya es conocimiento general que no lo es y me parecía más valioso dar ánimo que compartir mis penas.

Sin embargo, hoy quiero poner música dramática y contarles algunos aspectos de Ser Asperger que me mortifican y sabotean: mi mal empleo del tiempo y mi poca eficacia en el estudio y el trabajo.

El Asperger no viene solo, siempre trae un compañero. En mi caso se le ocurrió invitar al Déficit de Atención y ambos síndromes se combinan muy bien para anularme hasta el punto de que a veces soy incapaz de entender lo que leo. Puedo leer sin parar y hasta memorizar parlamentos o fotografiarlos en pequeñas partes en mi cabeza "cuando me interesan", mas con las  lecturas obligadas la cosa cambia.



En la escuela la cosa era simple, escribías lo que la maestra anotaba en la pizarra, lo memorizabas en la madrugada del día del examen, lo escribías en la hoja y aprobabas. Rara vez hacía tareas y dibujaba en clase en vez de atender explicaciones; como todo dependía del examen, resultaba bien. Sólo me interesaban materias como historia, literatura, artística e ingles. A las matemáticas aún hoy no las entiendo, creo que se trata de una ciencia inexacta, caprichosa y  arbitraria.

En la universidad las cosas se complicaron, llegué a querer echarme a llorar de la impotencia. Era una pesadilla porque debía leer, analizar y  sintetizar interminables textos para pasar los exámenes ¡y no podía! Aunque me gustaba mucho lo que estudiaba, leía tres líneas y me disparaba en el cohete de mi imaginación "hacia el infinito y más allá".  

Se podría decir que mi novela Engendrando El Amanecer surgió prácticamente de una clase de historia en los primeros semestres de mi carrera. 

Como me costaba leer, empecé a grabar las clases para escucharlas en casa. Los profesores eran geniales, llegaba a ser placentero escuchar a algunos por ser verdaderos genios.  Lamentablemente su metodología consistía en lectura previa por parte del alumno para luego exponer dudas y discutir los aspectos relevantes en clase. Como era de esperarse, mis intervenciones eran escasas. Por suerte comprendía lo suficiente como para decir alguna cosa y que los profesores no me creyeran idiota, aunque alguna vez hice el ridículo en grande.  

Los exámenes resultaban orgásmicos cuando estaba en plena batalla contra la hoja en blanco y la pregunta insidiosa, pero me costaba mucho prepararlos. Recuerdo que había compañeros que hacían esquemas, resúmenes, síntesis… yo no era capaz. Simplemente necesitaba el doble de tiempo para hacer eso y como no lo tenía me limitaba con escuchar la clase grabada y tratar de transcribir lo más importante para luego vomitar todo en el papel… 

Mi única esperanza era entender para luego desarrollar. Mi ventaja era ser capaz de captar la visión nada tradicional de algunos profesores y descubrir las claves en las que se afincaban en sus exposiciones. Yo estaba en la universidad porque necesitaba comprender el universo, no por asegurarme un trabajo en el futuro, así que no dejaba pasar nada de lo que decían, todo se asimilaba para formar una gran síntesis que le diera sentido al caos.

Tenía dos compañeros con los que me sentía identificada, uno también era Asperger y otro tenía  Déficit de Atención. Sólo ellos comprendían mis penas ¡Cómo odiábamos hacer trabajos monográficos e informes! yo no entendía cómo podía uno desarrollar algo en veinte páginas cuando bastaban cinco líneas para dar la respuesta.  

Pasábamos mucho estrés, teníamos sentimientos de culpa por estar desperdiciando el dinero, la universidad era privada, y sentíamos que no estábamos dando todo lo que podíamos al no leer todo lo mandado y pasar más tiempo en nuestros hobbies que estudiando.   

En realidad  aquello sí era superior a nuestras fuerzas, lo entendimos al cabo de los años, cuando nos encontramos ante  dos opciones: odiarnos a nosotros mismo o aceptar la desventaja/ventaja con que jugábamos: No éramos capaces de estudiar como los demás pero nuestro coeficiente lograba superar los exámenes. Se podría decir que se nos daba bien aprender pero muy mal estudiar.

En el trabajo me pasa igual. Soy genial improvisando y domino muy bien mi materia, hasta el punto de poder dar noventa minutos de exposición sin haber preparado el tema. No soy capaz de planificar como se debe pero puedo hacer yo sola lo que antes hacían tres personas, me involucro hasta hacer horas extras y aún así me queda tiempo para escribir, dibujar, ver anime, leer mangas, cómics y novelas.  

De vez en cuando me entra otra vez el remordimiento y me pregunto cuánto más podría hacer si lograra encausar mi imaginación y mantenerme con los pies en la tierra. También es probable que ya hubiera terminado mi novela y mi manga si me dedicara sólo a eso y no quisiera abarcar todo lo que me interesa al mismo tiempo. 

En el trabajo evado las reuniones como a las bacterias y detesto que me cambien los planes. A veces dejo que se acumulen las cosas porque no veo la necesidad  de hacerlas o me aburren, pierdo horas de sueño por no cerrar un libro que me gusta, dejar para mañana un capitulo que estoy escribiendo o parar de navegar en InternetSimplemente mis intereses obsesivos son muy fuertes y no hay manera de posponerlos.


Vivo en un eterno presente y no distingo el día de la noche, no reparo en que uno sea para trabajar y el otro para dormir. Soy animal nocturno. Para mí  no hay 24 horas sino tres horas: La mañana, la tarde y la noche. Nunca sé si es lunes o viernes y rara vez miro el reloj.

Me gusta trabajar de noche porque se activa mi atención y no hay nadie que moleste. Eso ha sido lo que ha afectado más mis estudios y trabajo por lo que ahora me obligo a dormir lo adecuado. Estoy tratando de ordenarme pero necesito ayuda… No puedo sola. Quizá si hubiera tenido a la madre de Temple Grandin a mi lado se hubiera domesticado el "salvaje" que hay en mí pero no fue así. Mi madre no pudo conmigo.

Todo esto, por supuesto, influye en mi productividad. Está claro que si consiguiera enfocarme como lo hace todo el mundo rendiría más. Obviamente no soy capaz de triunfar en cierto tipo de empleos y mi problema de adaptarme a horarios impuestos fácilmente puede llegar a ser causa de despido en cualquier empresa.

Mirando mi historia personal estoy convencida de que  para un Asperger la mejor manera de integrarse al mundo laboral es transformar sus intereses obsesivos en profesión. Sé que no estoy diciendo nada nuevo, seguramente es lo que ocurre con todos los Aspie pues por simple ley de gravedad nos hacemos expertos en eso que nos interesa. No tenemos que obligarnos a poner atención, la tenemos toda centrada en ellos. 


Puede ser difícil si el interés está puesto en algo que no tiene campo laboral. Aunque no sé si llegue a darse ese caso ya que  hoy en día hay más diversidad de trabajos que antes, se puede trabajar hasta encerrado en casa gracias al internet o incluso sin él. Quizá lo que se necesita es creatividad y apoyo familiar.

Hay quien entiende el Asperger como un superpoder. Hay quien lo ve como un problema. Concluyamos en que es algo en lo que tenemos que ocuparnos, no podemos vivir a espaldas de lo que somos, necesitamos sacar provecho de las ventajas y tratar de paliar las desventajas de nuestra condición. 

Una de mis desventajas es el uso eficaz del tiempo... es algo en lo que debo poner cuidado. Estoy sobre eso: Debo dormir seis horas mínimo... bueno cinco. Ok, ok seís... Debo llevar agenda y hacer las cosas aunque me aburran... Pero como sé que mis fuerzas no son suficientes tengo que recurrir a la oración: 
¡Querido Dios, gracias porque siempre me escuchas! 
Continua haciendo que esta sinvergüenza 
se salga con la suya en el trabajo 
por los siglos de los siglos. Amén

Otra gran desventaja son las relaciones... Todos los sinsabores de mi vida provienen de esa área: las relaciones interpersonales. Pero de eso hablamos otro día. 


Me he divertido haciendo cartelitos para este post ^^

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