Algunas veces encuentras libros que tienen magia... este libro es uno de ellos.

La historia:
Marcelo es un joven con Síndrome de Asperger que tiene como habitación una casa
en un árbol del patio de su residencia
familiar. Su madre es enfermera y su padre es el socio fundador de un bufete de
abogados con una reputación sólida.
Marcelo es de
ascendencia latina y vive en Boston. Estudia en una escuela privada para niños
especiales donde usan la hipoterapia, allí acuden chicos de distintas
condiciones a montar en ponis haflinger, cosa que a nuestro protagonista le fascina tanto
que piensa pasar el verano trabajando en
los establos.
El problema se presenta cuando su padre, Arturo, le propone trabajar
en el bufete de abogados durante las vacaciones como condición para dejarle elegir dónde
estudiar su último año de instituto. Los cambios no son lo que Marcelo maneja mejor, por lo que no le queda otra que aceptar para procurar continuar en su
escuela especial que tanto le gusta y no tener que pasar por la desagradable
experiencia de ir a una escuela para neurotípicos.
Entonces comienza la aventura de Marcelo, quien debe salir de su
burbuja protectora y enfrentar con lo que nosotros llamamos el mundo real:
una sociedad donde la competencia, la búsqueda del propio beneficio, la
mentira, la discriminación y el usar a los demás como objetos es una ley.
Mi opinión:
La historia se enriquece con la personalidad de Marcelo.
Todo es visto a través de sus ojos, que no miran como la mayoría de la gente. Y
todo se siente a través de su corazón, que es como una luz límpida y amable en
medio de un horizonte gris.
Marcelo es noble, sensible en extremo, ¿quién ha dicho que los
Asperger no sentimos?, y es capaz de
hacer lo correcto incluso si esto le cuesta lo que más quiere.
El mundo de Marcelo es un mundo misterioso para mí porque soy una mujer Asperger y las mujeres tenemos maneras de funcionar distinta a los hombres Asperger.
Este libro debió significar un enorme esfuerzo para Francisco X. Stork, su autor, quien no tiene síndrome de Asperger e intenta ponerse en el lugar de un chico Asperger de 17 años. El resultado de su esfuerzo es una obra que en 300 páginas te hace viajar.
Comienzas en un punto con el protagonista y cuando terminas, miras hacia atrás y te das cuenta de que has cambiado, igual que Marcelo ha recorrido emociones, experiencias e incluso te has cuestionado la realidad en la que vives y tus opciones más vitales. Todo en un lenguaje sencillo sin artificios ni exceso de adornos.
En el libro se presentan varios conflictos: el primer amor,
el sexo, la amistad, el respeto, la justicia, la solidaridad, la importancia de
hacer lo correcto y, sobre todo, encontrar su misión en este mundo.
Además de la historia de Marcelo se va revelando la historia
de los otros personajes pero de una manera sutil y siempre desde la perspectiva
de un chico autista quien se limita a tomar nota de aquello que va descubriendo.
De los personajes secundarios me encantaron Jazmín, el gran
interés del protagonista, y Aurora, su madre. Wendell es el personaje más "común" de todo el libro, me refiero a que es muy fácil encontrar a gente como él en todas partes, lamentablemente. Creo que es imposible no sentir alergia ante él.
Arturo, me inspiró sentimientos encontrados. Es el personaje más difícil del libro: sabemos que tiene sus razones, incluso parece que representa la esencia del mundo real, pero también sabemos que se equivoca porque no es capaz de apreciar a Marcelo como una persona completa aunque cree que lo valora. Al final el libro nos deja con la intriga de qué hará en adelante respecto a su hijo.
Lo que me gusta del libro es el autodescubrimiento de
Marcelo, cómo discierne su vocación, las opciones que hace y, sobre todo, su interés especial por Dios. Esto no
me lo esperaba. Me identifiqué mucho con Marcelo en ese interés y me causa gracia que Marcelo es católico pero tiene como director espiritual a una Rabina judía.
Cuando leí que el autor había trabajado en el Arca entendí de
dónde venía tanta riqueza y sabiduría reflejada en el libro y por qué la
religión estaba enfocada de forma tan vivificante y humanizadora. "El Arca son comunidades que brindan hogares y talleres donde conviven personas con discapacidad mental y sin ella, en un ambiente familiar" Uno de mis escritores más queridos, Henri Nouwen, perteneció a estas comunidades.
Volviendo al libro, quiero resaltar el
estilo narrativo: en primera persona, haciendo hincapié en la reflexión y expresando
sentimientos como imágenes. Además tiene escasas descripciones lo cual me
pareció lo mejor del libro. Odio las descripciones, suelo saltarlas en los
libros y sufro al escribirlas así que me fascinó lo poco que describe el autor
y cómo logra que aún así sepamos lo que ve Marcelo y tengamos suficientes
rasgos de los personajes como para imaginarlos.
Otra cosa a resaltar es que ir descubriendo cómo los demás
ven a Marcelo fue doloroso, tan doloroso como le resultó al personaje
descubrirlo. Me hizo pensar en cómo los demás me ven a mí.
Creo que para alguien que no tiene el síndrome de Asperger
el libro puede aportarle una gran experiencia, intentar ver desde otro punto de
vista la vida. Y para mí, que si tengo el síndrome, resultó emocionante,
enternecedor y un buen aprendizaje. Por supuesto recomiendo el libro para
todos
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