19/1/16

El Asperger y la vida

Hay algo que quiero decir y no consigo hacerlo.




Así que le pediré a Vassili, el protagonista de mi novela, que lo diga por mí. Esta escena corresponde a la segunda parte del capítulo XXIII. Maurice es Asperger, así que tiene algo de mí misma.

"Maurice correspondió a mi abrazo en silencio. Creo que él también lo necesitaba. Solía reaccionar con cierta sangre fría ante este tipo de tragedias. Se diría que le molestaba que ocurrieran cosas inesperadas. Su primera reacción siempre tenía un tinte de rigidez o enojo y buscaba devolver el orden, encontrar razones, solucionar la crisis...

Si llegaba a sentirse muy presionado, podía tener una reacción desproporcionada, dejándose dominar por la ira.
También solía ocurrirle que, después que las primeras olas del evento se aplacaban, y los demás nos recuperábamos de lo ocurrido, él caía. Podía manifestar esto en forma de una melancolía que lo inmovilizaba, o una ansiedad disfrazada de laboriosidad frenética.
Al final terminaba hecho pedazos y debía reconstruirse buscándole sentido a todo lo ocurrido. Sin ese sentido, no podía seguir adelante.  La mayoría de nosotros nos hacemos pedazos sin preámbulos,  sufrimos sin racionalizar y nos recuperamos por instinto. Simplemente vivimos. Para él no existía nada más complicado que vivir"

Este texto lo escribí en la clínica. El 31 de diciembre del año pasado, mientras mi abuela estaba en coma. Es un análisis de mi propia  reacción ante todo lo que estaba ocurriendo. Ante el hecho de haberla encontrado en el suelo... Y ante un mes de constantes malas noticias sobre muertes de conocidos, muy jóvenes y en circunstancias muy tristes.

Ciertamente, para mí no hay nada más arduo que vivir. No me gusta el dolor emocional. No me gusta ver sufrir. No me gusta el mal que tanto abunda.

Estoy cansada de ver gente morir de cáncer, de leucemia o por una bala. Estoy harta de que los responsables de ayudar no ayuden.

Lo peor es que estoy cansada de ser Asperger. No me dio la gana de ser más comunicativa con una anciana. Si me hubiera esforzado más...

Me estoy planteando cambiar de trabajo. Dejar el barrio rojo y olvidar su drama de muerte y pobreza. Pero es mi querida calle San Gabriel, con mis pilluelos. Yo me metí aquí por gusto.

Pero no me quedan retinas que soporten la incandescencia del sufrimiento que contemplo cada día.
Y no me quedan ideas, sólo me repito.

Me doy un año de plazo. Si no puedo, no sigo. Ese es mi único propósito de año nuevo.
 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...