1/8/17

Asperger y Depresión

¿Qué tiene que ver el Síndrome de Asperger con la Depresión?  La depresión afecta a cualquier persona, así que los Aspies podemos padecerla. Como combinar ambas cosas resulta un coctel difícil de digerir, conviene estar alerta respecto a los síntomas de la depresión para tratarla a tiempo.

Desde mi punto de vista, es fácil que una persona asperger termine deprimida gracias a las implicaciones que trae el ser diferente en una sociedad como la nuestra, y poseer escasas habilidades sociales. Sin mencionar el asunto sensorial, la necesidad de entender un mundo que nos resulta complejo y el pensamiento inflexible que solemos presentar en ocasiones, entre otras cosas.

Claro que hablo de mi propia experiencia y no tengo estadísticas que lo avalen, pueden pasar de mi opinión si quieren. Sin embargo, por si les interesa, presento mi caso.


Hace unos años deseaba suicidarme. Lo estaba planificando seriamente y llegué a hacerme cortadas en la muñeca para aliviar la presión que sentía. Era como si vivir resultara doloroso e insoportable. Se lo conté a un amigo que es psicólogo clínico, dijo que fuera a verlo de inmediato. Su diagnóstico fue depresión severa. Así empezó un  viaje de auto descubrimiento y sanación.

El origen de mi depresión estaba en malas experiencias acumuladas y afrontadas de forma inadecuada. Me hicieron bullying en mi trabajo. Una gran ironía que lo que no pasé de adolescente, lo sufrí de adulta por estar rodeada de solteronas amargadas que me juzgaban como si fuera un bicho raro, pero esa es otra historia. También sentía una terrible sensación de soledad, de aislamiento y la frustración de no encajar, no entender, no ser... se podría decir que me estaba pesando haber nacido Asperger y no saberlo.

Fue precisamente gracias a la depresión que descubrí que soy Asperger y pude al fin encajar todas las piezas de mi rompecabezas. Por eso veo aquellos años con gratitud: la depresión me llevó a vivir con autenticidad, no sería la persona que soy hoy sin haber pasado por ella.

Pero puedo decir esto porque sobreviví. La depresión fue terrible, oscura, dolorosa y, por poco, fatal. De vez en cuando viene a visitarme o quizá nunca se ha ido. Debo vivir en una vigilancia constante para no dejarla enseñorearse otra vez. Logré vencerla antes al costo de cambiar de trabajo y de manera de vivir, alejarme de gente tóxica y procurar un ambiente más sano. Hoy en día no puedo darme ese lujo.

Últimamente la situación de mi país y un problema familiar que estoy cargando, amenazan con causarme una recaída. Estoy escribiendo esto para refrescar mi memoria y mostrarme firme ante a depresión. No tengo intensión de dejarme llevar, soy dueña de mi vida y asumo las consecuencias de mi existencia, aunque tenga días en los que no quiero respirar.


Después de esta introducción, pasemos a lo que nos interesa:

¿Qué es la Depresión?

 La Organización mundial de la Salud dice que: 
"La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.
La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional.
La depresión es un trastorno que se puede diagnosticar de forma fiable y que puede ser tratado por no especialistas en el ámbito de la atención primaria."

Agrega además estas alarmantes cifras: la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, es la principal causa mundial de discapacidad y ataca más a la mujer que al hombre.

Por la manera en que afecta la calidad de vida de las personas y el riesgo de suicidio, la OMS lanzó una campaña titulada "Hablemos de Depresión". En esta insiste en que hay tratamientos eficaces para tratarla pero el primer paso es reconocerla y buscar ayuda. Dentro de la campaña se han creado una serie de videos que pueden verse aquí.

Uno de ellos me pareció ideal para explicar lo que se siente cuando estás deprimido. Recrea el episodio de depresión que padeció el escritor e ilustrador Matthew Johnstone usando la imagen de un perro negro. Se pueden activar los subtitulos en español en la casilla inferior.



Por cierto: la alegoría está planteada para hacer entender un trastorno que cuesta vidas, por lo que es ridículo empezar a quejarse de que usen a un adorable animal en ella. Lo digo porque hay tanto quejica en internet...


En el siguiente video se amplía la información de manera clara y amena:  





¿Cómo superar la Depresión?

 Como dice la campaña de la OMS: lo primero es hablar. Vencer el estigma social, el desánimo y pedir ayuda. Luego, hay que aceptar la ayuda. Uno no puede salir por su cuenta de una depresión severa.  

Dejarse ayudar no es fácil. Mi amigo me remitió a una colega en quien confiaba porque él no vivía en la misma ciudad que yo. Mi nueva psicóloga era agradable pero yo prefería a mi amigo y estaba algo traumatizada con las mujeres. Algunas veces no acepté sus sugerencias. De hecho, hace poco comprobé que tenía razón cuando me decía que debía "negociar" con la gente y no ser tan frontal. ¡Tardé años, pero al fin lo entendí!

Otra cosa en la que insistieron tanto mi amigo como mi doctora, fue en crear un Sistema de Apoyo Emocional. Para decirlo con simpleza, un grupo de personas con las que yo me sintiera bien y con las que pudiera contar. Familiares, amigos, antiguos profesores de la Universidad, etc entraron en mi lista de emergencia. Mis hermanos, sobre todo, me ayudaron mucho. 

Claro que esa ayuda llegó porque les hablé de lo que me pasaba, si me hubiera quedado  callada, ellos no habrían podido hacer nada. Por eso entiendo que la campaña de la OMS se llame "Hablemos de depresión". Si uno se siente mal, si presenta los síntomas descritos, debe decirlo, debe buscar ayuda. 

Entiendo que da miedo abrirse a los demás, hay personas incapaces de escuchar y muy dispuestas a decir cosas que empeoran la situación. Por ejemplo, las compañeras de trabajo que me aplicaron el bullying se hicieron las sordas y ciegas ante mi crisis, algunos desestimaron lo que me pasaba, diciendo que yo no tenía depresión sino que era una grosera y por eso mostraba episodios de ira, y una persona muy cercana llegó a decir que lo mío no era nada, que ella sí que sabía lo que era estar deprimido, etc.

Ante comportamientos como esos uno tiene que pasar la página y dejar que la gente sea la la mierda que eligió ser en ciertos momentos de sus vidas. Puede que en otra ocasión se comporten como seres humanos. 

Para ayudarme a superar mi depresión,  mi doctora me ayudó a entenderla. Esto es algo muy importante para un Asperger, según mi opinión. Me explicó todo el asunto de los neurotrasmisores que y me orientó a caminar para subir la producción de Serotonina y tomar un antidepresivo natural llamado Hierba de San Juan o Hypericum perforatum. Tomaba dos pastillas diarias. 

En el siguiente video también explican el funcionamiento del cerebro y la importancia de neurotransmisores, como la Serotonina, y el efecto de los antidepresivos. 



Debo señalar que el mayor énfasis del tratamiento que recibí estuvo en hacerme hablar y escribir acerca de lo que sentía, de las situaciones que me habían llevado al borde del abismo. Tanto mi amigo como la doctora buscaban desmontar los "pensamientos irracionales" que me movieron a afrontar de manera inadecuada dichas situaciones. 

Por ejemplo, pensar que algo es "Horrible" o "Insoportable", cuando en realidad nada es insoportable u horrible, o cualquier otro calificativo, sino que yo los percibo así. Las cosas son como son y hay que asumirlas como tales. En lugar de rechazarlas o magnificarlas, hay que afrontarlas de la mejor manera posible. También aplicábamos enfoque corporal y otras terapias. 

A lo que querían que llegara era a la aceptación: aceptarme, aceptar a los demás, aceptar la vida y sus circunstancias. Esto no es lo mismo que la resignación y, por supuesto, se aleja de la desesperación. Uno acepta y afronta, así busca remediar la situación, en lugar de estrellarse con ella como un animal asustado. 

Ahora que esos días quedaron atrás, mi problema es cómo lograr no recaer. El síntoma más evidente de que el perro negro volvió a soltarse es cuando pierdo las ganas de hacer cosas, incluso las que más disfruto, como escribir. 

Por eso, cuando sentí que me estaba hundiendo ante la situación de mi país, hice sonar las alarmas y comencé la rutina de recuperación y mantenimiento: reduje la visita a las redes sociales y los noticieros, hice meditación, me ocupé del jardín, limpié la casa, volví a contactar a mi red de apoyo emocional y retomé el ejercicio de escribir el Five Minute Journal

Este último ayuda a enfocarse en lo positivo que pasa cada día, es útil para mantener una disciplina y mantener la autoestima alta. También tiene una aplicación para teléfono pero es paga y yo estoy quebrada. Opté por el método tradicional: copiar las preguntas en un cuaderno e ir llenándolo cada día. Como frase inspiradora uso el Evangelio. 

Ya que lo menciono, la fe me ha ayudado con mi depresión. En los peores momentos tuve fuertes discusiones con Dios, lo acusé de ser culpable de todo, pero luego me di cuenta que no era responsabilidad suya lo que me había pasado sino de mí misma, de mis padres, de mis compañeros de trabajo, de la sociedad canival en la que vivimos. En cambio, sí le podía atribuir a él las soluciones: mi amigo psicólogo es sacerdote, lo conocí cuando hice ejercicios ignacianos.

Mi experiencia de Dios es que nunca me ha dejado sola y me ama con un amor incondicional e inagotable. Dios no es "Dios" para mí, sino una comunidad de amor formada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en la que el Hijo que se ha hecho hombre y se llama Jesús de Nazaret, me invita a seguirlo e involucrarme en su proyecto de construir el Reino. Este reino consiste en que los seres humanos vivamos como hijos de Dios y hermanos entre nosotros.    

Como todo el mundo no es creyente, dejemos el asunto teológico hasta aquí. 

Dentro de esa rutina establecida, me estoy obligando hacer las cosas que más disfruto como escribir, aunque sean dos palabras de mi novela, cada día. Escribir me hace feliz lo que significa que sube mis niveles de serotonina. Caminar también funciona para elevarla y otras actividades que me resultan placenteras. Obviamente también tengo esforzarme por hacer las cosas que debo hacer, como ir a trabajar, pero esto en lugar de alegrarme, agrega presión. 

Como debo ingeniármelas para motivarme a cumplir con mis tareas, desde la semana pasada estoy probando plantear cada cosa que tengo que hacer como si fueran retos de un RPG o Juego de Rol. Para eso empecé a usar la aplicación Epic Win en mi teléfono. Es una manera divertida e interesante de organizar mi agenda, por ejemplo, al escribir este post estoy ganando 300 puntos de experiencia o XP. 




Quiero decirle a quien tenga depresión que las cosas mejoraran, sé que no tendrá ganas de escuchar nada al respecto, pero esa es mi experiencia. Todo mejora si buscas ayuda, si haces algo al respecto. 

Recuerdo que en los días de "La Gran depresión" no podía levantarme de la cama y, si lo hacía, me echaba en el suelo preguntándome por qué había tenido que nacer. Hoy en día no me angustio por el mañana, todavía hay cosas del pasado que me cuesta digerir, trato de vivir el presente y no me obligo a ser lo que no soy. 

Soy Asperger, tengo déficit de atención, mi familia es como es, vivo en una Venezuela oprimida por el chavismo, el cambio climático sigue avanzando y Trump tiene un maletín nuclear... Tengo que aceptar esas circunstancias, asumirlas y afrontarlas. Echarme a morir por ellas es irracional y contraproducente. 



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